Mendoza Rugby Club. 90 años de historia


Todo comenzó un día de primavera, el 15 de octubre de 1927 para ser exacto. Imagino una cálida tarde mendocina, los álamos verdes recién florecidos y el frío que lentamente va dejando lugar a los días largos y soleados. El lugar de reunión fue el Club Independiente de Rivadavia y allí asistió un grupo de jóvenes encabezados por el Sr. Rafael González del Solar, hombre de rugby si los había y ex integrante de CUBA, reconocido club de Buenos Aires.

Por aquellos años, por lo menos en estas latitudes, no existían las canchas, los torneos, las organizaciones que reglamentan el deporte. Tampoco había tecnología para amenizar los golpes ni indumentaria para diferenciar un equipo de otro. Los botines, si es que contaban con ellos, deben haber sido pesados y toscos. Un campo de juego con césped verde era una realidad propia de otras regiones, no en el árido Cuyo. Imagino la pelota pesada, difícil de conseguir y el cuero puro debe haber dificultado a los jugadores hacer un pase largo. En estas condiciones, por demás adversas, es que un grupo de personas decidió comenzar a practicar Rugby.

A diferencia de los primeros años, hoy tenemos un lugar dónde entrenar, una hermosa cancha principal y no solo se juega al rugby, sino que el hockey femenino también encontró un espacio para desarrollarse.

No faltan los elementos, duchas con agua caliente, una cantina donde celebrar los terceros tiempos o reuniones con amigos cualquier día de la semana. También hay personas predispuestas a darle vida al club: jugadores de ambos deportes, entrenadores, preparadores físicos, padres y madres que se ponen en lugar de mánager de los equipos. También están los administrativos y quienes se encargan de mantener las canchas pintadas y preparadas para los encuentros.

A pesar de las grandes diferencias hay una pregunta que me da vueltas en la cabeza y es simple: ¿Qué nos moviliza a nosotros, y qué movilizó a aquellos primeros jugadores del Club, a hacer lo que hacemos?

Existen numerosas  respuestas a esta pregunta: algunos dicen que los amigos están ahí y no es lo mismo encontrarlos en una cancha que en cualquier otro lado. Porque es parte de la rutina, no es posible imaginar una vida fuera del Club. Otros dicen que se trata de  la superación personal y de grupo, el éxito en sí mismo.

La familia tiene mucho que ver en esto. Hijos que agradecen a sus padres el haberlos iniciado en el deporte junto a sus hermanos. Padres que hoy transmiten el sentimiento por el club a sus hijos, los llevan a vivirlo, a estar en las buenas y en las malas. Y en el caso de ser primera generación, padres y madres que tal vez no sabiendo mucho del deporte pusieron empeño y cariño para que sus hijos quieran quedarse. El Club es un modo de vida.

Todos los que respondieron a la pregunta “¿por qué vas al Club?” lo hicieron de diferente manera, pero tenían algo en común: transmitían la sensación de que no deberían estar en ningún otro lugar del mundo, este es el pedacito de tierra que hicieron propio. Dan la sensación de que su felicidad ya llegó y no es una meta a alcanzar, porque la tienen todos los días. Se veía en los ojos de quienes contaban su historia y al mismo tiempo se escuchaba en su voz. Hablaban con pasión.

Pasión porque este club fue el que les enseñó a vivir, a relacionarse, a resolver problemas. Les enseñó que demostrar cariño por un amigo no es otra cosa más que amistad, o que llorar por una final perdida también es de caballeros. Les demostró que lo importante es estar juntos porque de esa manera es mejor y que a las adversidades se las supera entrenando cada vez más fuerte, y sobre todo, que en la grandeza es cuando más humilde se debe ser.

Me imagino en 1927 entre esos jugadores que iniciaron todo esto. Los veo entrenando y aprendiendo a jugar durante muchos fines de semana, con responsabilidad, errores, entusiasmo, buenas intenciones y superación dentro de la cancha. Fuera de ella imagino a un grupo de amigos que con el tiempo se transformarían en hermanos, unidos por un sentimiento, un objetivo y una camiseta. Una pasión que crecía día a día.

Conocer nuestra historia es conocer la propia identidad: quiénes somos, cuáles son nuestros valores dentro y fuera del campo de juego. Cómo son las mujeres y los hombres formados en el Mendoza Rugby Club, qué se espera de ellos como individuos y como grupos.

Dentro de unos meses se cumplirán 90 años desde aquel día en el que nuestros predecesores se juntaron bajo el nombre de Rugby Club Mendoza. Casi un siglo de historia que merece ser contada para recordar por qué estamos aquí, en este lugar y con estos colores. Los invitamos a celebrarlo todos juntos: jugadores, jugadoras y aquellos que alguna vez lo fueron. Madres, padres, parejas, familias y amigos. Todos los que están y estuvieron en nuestro día a día porque ellos hicieron esto posible. Los invitamos a brindar con las copas en alto y con mucho orgullo de ser el Club más antiguo de la región.

¡Vamos Blanco! ¡Vamos Mendoza!

Federico Sayavedra.

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